Hay que volver a comenzar continuamente

Hoy se podría decir que la Editorial Aresta empieza esta nueva aventura editorial —la colección Aresta Mujeres— en tiempos revueltos. Sobre todo por dos motivos: la preocupante crisis económica y la alarmante situación actual de la mujer. En lo que llevamos de año en España han muerto asesinadas en manos de sus parejas sentimentales más de setenta mujeres. Este escenario tan violento y el incremento de resistencia que se percibe al avance social de las mujeres es lo que, en parte, ha motivado el surgimiento de la presente colección. Una nueva situación, aunque recurrente,  del grupo de las mujeres en Occidente que se engarza sin duda con el modelo económico que, basado en la cultura de la irresponsabilidad, hace funcionar el mundo occidental conduciéndolo,  como mínimo en Europa,  a la desnudez de la crisis y la incertidumbre más atroz.

Como decía André Gide, todas las cosas han sido dichas ya, pero como nadie escucha, «il faut toujours recommencer». Pues repetiremos una y mil veces la misma denuncia. Empezaremos tantas veces como sea necesario. Y un modo para conseguir que la situación de discriminación social de las mujeres como grupo social cambie para bien es incrementar la comprensión. Comprender los problemas y conocer sus gérmenes infecciosos, ésta es mi estrategia como académica. Es el reto que he asumido con las autoras, que no es ni más ni menos que abordar la compleja idiosincrasia de las mujeres en las sociedades androcéntricas en las que les ha tocado vivir.

Hablamos hoy de actitudes de discriminación modernas; se las denomina así, modernas, porque sus manifestaciones no son tan abiertamente discriminatorias como lo fueron en las generaciones de nuestras madres y abuelas; en cambio, se expresan de un modo sutil y perverso. Aun así, prefiero pensar en las mujeres actuales no como víctimas a las cuales se excluye sino como personas libres que toman decisiones positivas. En Occidente, las mujeres del siglo XX empezaron con fuerza el periplo de la conquista del vetado espacio público; podemos afirmar que han habido grandes avances, sin embargo… ¿Desean realmente las mujeres del siglo XXI estar al frente de una gran organización? Quizás sí, pero ¿quieren realmente trabajar las veinticuatro horas del día, siete días a la semana? Las mujeres líderes del siglo XXI conducen los grupos de trabajo a la participación con estilos democráticos, pero creo que no desean pasar toda su vida en una oficina, un despacho o un laboratorio; prefieren tener tiempo libre para sus aficiones, las vacaciones y la familia. Hoy, las mujeres occidentales, en lugar de competir exhibiendo un comportamiento más masculino que sus propios colegas hombres, desean crear una sociedad más equilibrada, no dominada por la obsesiva adicción al trabajo, la competencia dañina y la guerra tan frecuente entre los varones. Persiguen cambiar muchas de las reglas de la humanidad en donde el modelo de inclusión se erige como portavoz de nuevas maneras de convivir más saludables, ecuánimes y equitativas.

Pues bien, los libros de la colección que dirijo también tratarán de todo ello, de la situación de discriminación de la mujeres en tantos ámbitos, sus actitudes ante el mundo complejo de hoy, sus estrategias creativas para enfrentarse y contraponerse a un modelo económico que las decepciona, a los valores que lo sustentan.

Mi interés, que es el de las autoras (mujeres expertas en sus respectivos ámbitos de trabajo e investigación académica), es que la colección sea de gran alcance, que todo el mundo pueda obtener la experiencia de una lectura provechosa. Además de ser vanguardias en teoría y praxis, nos explicarán los nuevos avances alcanzados en sus áreas y perspectivas. De aquí que el ámbito académico se puede beneficiar de la lectura de un estado de la cuestión riguroso y de un debate actual de cada tema que la colección trate. Y el mundo social en general puede obtener una amplísima riqueza de conocimientos sobre la realidad de las mujeres; cómo éstas, como grupo social,  piensan y sienten, sin olvidar sus distintas situaciones en el mundo.

Así pues, es mi objetivo que esta colección abra un diálogo entre los diferentes ámbitos académicos y sociales que trabajan para resolver los problemas relacionados con las mujeres, por supuesto las mujeres de todas las edades, incluyendo los dos extremos de edad del periplo vital, las niñas desde el momento que nacen y las mujeres mayores, que son doblemente discriminadas socialmente debido a los estereotipos por razón de su edad, que se suman a los estereotipos de género.

De este proyecto editorial pretendo, en especial, que no sólo sea interesante per se, sino que nos enseñe el camino o los caminos hacia la cooperación entre las partes implicadas; quiero decir que no sólo muestre a las mujeres, con todas sus particularidades culturales  y riqueza en la variación, vías para eliminar las atrocidades que se les perpetran y para romper el techo que no las deja crecer en tantos ámbitos, sino que no olvide en este camino a los hombres, con también todas sus particularidades y heterogeneidades.

La transformación de la sociedad es inevitablemente un proceso lento, pero todas las acciones unidas, por pequeñas que sean, pueden tener un efecto acumulativo importante. En este sentido creo que si puedo influir en algunas personas, es mejor que no hacer nada. A riesgo de ser reiterativa insisto en la idea de que para cambiar, para actuar, ya sea personalmente o socialmente, primero hay que conocer. Y, en este sentido, deberíamos tener muy presente que, en realidad, muchas habilidades pueden mejorar a lo largo de la vida, sea la edad que sea, incluyendo la apertura de miras y de espíritu.

Tengo la convicción de que  divulgar el conocimiento, sistemático y profundo, sobre todos estos asuntos y problemáticas es el camino para promover un activismo social, pacífico y efectivo; para conseguir un mundo más igualitario, equilibrado y llevadero. De modo que al reflexionar sobre la posición de las mujeres como grupo social, sobre cuáles son, además, sus actitudes tendentes para con el mundo, el público lector llegue a pensar más acertadamente sobre su propio comportamiento y opiniones, y no solamente perpetúe los prejuicios con los que se ha educado. Si nosotros mejoramos, actuaremos para mejorar el mundo. Y es así como quisiera que esta colección se convirtiera en una suerte de altavoz multiplicador.

                   Maria Àngels Viladot i Presas

                   Directora 

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